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"Atlantis" (黒アトランティス, Atorantisu) es el capítulo número 102 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 12 de la obra, puesto a la venta el 6 de febrero de 2009.

Sinopsis

Dégel y Kardia llegan a las tierras gélidas de Bluegraad. Gracias a la ayuda de Unity, amigo de infancia de Dégel, han llegado hasta los sellos de Athena en la parte subterránea de la gran biblioteca, en donde han sido transportados al reino del dios Poseidón.

¡El sello ha sido liberado! ¿Qué les espera más adelante?

Unity ha retirado el sello de Athena de la puerta secreta, escondida al interior de la gran biblioteca subterránea. Una luz sorprendente ha salido de ella, arrastrándolos hacia su interior y trasladándolos hasta los dominios del emperador de los mares. Unos segundos después, han abierto los ojos, estupefactos. Una enorme ciudad llena de misterio situada bajo el fondo del mar ha aparecido de la nada. Templos y ruinas de la que alguna vez fue el reino del dios de los mares, en donde gobernaba tranquilamente y en donde combatió contra la diosa Athena algunos siglos atrás. Lejos, al centro de la ciudad se puede ver una enorme y majestuosa estructura, sin lugar a dudas, el templo principal donde su majestad Poseidón habitaba. El cielo se encuentra cubierto por el agua, prueba que se encuentran en las profundidades del océano, lo cual ha dejado a Kardia fuera de sí. Impaciente, le ha preguntado a Dégel que es lo que está pasando… y este le ha pedido que se calme, que al retirar el sello, fueron trasladados al fondo del mar, al lugar al que la gente de Bluegraad protegía: ¡La ciudad de Poseidón, Atlantis!

Con toda la confianza de regreso, Kardia ha sonreído sobre la idea de la ciudad submarina, su uña ha comenzado a palpitar de la emoción, después de mucho tiempo le están brindando un rival digno de él, además que podrán conseguir el poder para atacar al ejército de Hades. Llegando junto a él, Dégel ha asentido ante sus palabras porque la única misión que tienen que cumplir a como dé lugar, ¡es pedirle parte de su poder al dios para atacar a Hades que ha ascendido al cielo! Ya no pueden perder más tiempo, es ahora cuando tienen que terminar y llegar rápido al lado de Athena. Dégel se ha quedado atrás –ante la mirada de reproche de Kardia- y le ha pedido a Unity que regrese a Bluegraad porque en la misión que tienen que cumplir no pueden interferir civiles, además que él es el hijo del señor de esas tierras y no puede poner su vida en peligro. Tranquilamente, su amigo le ha respondido que no, que Atlantis es una ciudad muy grande y que lo necesitan como guía para llegar rápidamente hasta el templo principal. Ante la negativa de Acuario, Unity ha insistido en quedarse porque la Tierra se encuentra en gran peligro y necesita aunque sea, brindarles la poca ayuda que les puede ofrecer, quiere convertirse en ese puente. Kardia se ha volteado y con un gesto poco amable le ha dicho que es libre de hacer lo que quiera. Ahora será su guía pero deberá entender que no están en condiciones de llevar cargas con ellos y si lo ha entendido entonces los puede acompañar. Nuevamente, Dégel se ha mostrado incomodo ante la maleducadez de su amigo pero no ha dicho nada. Unity en cambio ha aceptado de buen grado la condición puesta y han partido los tres rumbo al centro de la ciudad.

Bluegard, algunos años atrás:

El pequeño Unity se encontraba fascinado viendo el polvo de diamantes caer desde el cielo en compañía de Dégel. Ambos niños se encontraban muy contentos de estar allí, su gran amistad y su amor por esas tierras heladas los habían hecho inseparables. En otros lugares del mundo, paisajes agradables bañados por el cálido sol lo podían haber esperado pero Dégel amaba Bluegard, su gente, la tierra, el conocimiento del mundo reunido en la gran biblioteca además de haberse ganado el cariño del Gobernante que lo consideraba como a uno de sus hijos y le enseñaba todo lo que sabía. Nunca se había sentido tan bien como en ese entonces, donde podía ver las luces de la ciudad, el polvo de diamantes y también la aurora… Unity también se lo había dicho, que él era el puente entre el mundo exterior y Bluegard. Su padre se lo había enseñado hace un tiempo, en los países extranjeros dicen que la constelación del Cisne despliega sus alas por el enorme río que fluye en el cielo, conectando a ambos lados y que podría decirse que su papel es conectar las cosas que permanecían cerradas. Ambos cambiaron, Unity aprendió a querer a Bluegard tanto como Dégel lo hacía y había decidido estudiar mucho para convertirse en el puente que los uniera al mundo exterior, y no dejar que sus amadas tierras entraran en decadencia. Mirando hacia su amigo, le ha dado las gracias de corazón, porque desde que él llegó, su vida también cambió. Dándose la mano, Dégel le ha respondido lo mismo, y que será una promesa, uno se convertirá en caballero y el otro en gobernante y, juntos se convertirán en los protectores de esas tierras y lo recordarán cada vez que vean la Cruz del Norte en el cielo, la constelación del Cisne.

Atlantis:

El trío se ha detenido frente a la entrada del templo de Poseidón. Kardia se ha adelantado y satisfecho por el poco tiempo que les ha tomado llegar hasta allí, le ha dicho a su “guía” que ya no lo necesitan y que se puede ir. Dégel ha pasado a su costado y con una gran sonrisa le ha dado las gracias por todo. Unos pasos atrás, Unity se ha quedado sólo, viéndolos alejarse, se encuentra alegre de haberlos podido ayudar y ahora es tiempo de regresar a Bluegard.

¡Sangre! El pecho del indefenso Unity ha sido atravesado desde atrás. Un enorme brazo lo ha perforado, dejándolo en el piso moribundo. El espectro le ha comentado a su señora Pandora que como lo suponían, han aparecido algunos caballeros pero que en un momento se abrirán camino a través de ellos. Lleno de sangre, el gobernante derrotado ha llamado a su amigo de infancia con sus últimas palabras que han sonado a una súplica, y luego, sin poder resistir más, ha muerto a los pies de su atacabte ante la rabia contenida de Dégel. Radamanthys de Wibern de la estrella Celeste de la Ferocidad, uno de los tres Jueces del Infierno se ha presentado ante los caballeros dorados. Justo detrás de él, Pandora ha aparecido y le ha pedido que no esté jugando porque no están en cualquier lugar, se encuentran en el templo de un dios… en el templo de Poseidón. Además, ella encuentra sumamente desagradable la sucia sangre de sus enemigos. Desde luego, ya tenían conocimiento de los planes de Athena de recurrir al poder de Poseidón, así que decidieron ir personalmente para arreglar el asunto, porque ella, Pandora, será quien hable directamente con él. Pero antes, tendrán que deshacerse de ellos, así que,¡¡o se hacen a un lado o los liquidarán!! Del otro lado del salón, La rabia de Dégel se ha acumulado en su interior opacando su juicio, el polvo de diamantes ha aparecido a su alrededor mientras que su cosmos no ha dejado de crecer. Ahora, sólo tiene una idea en su cabeza y es la de vengar a su amigo…

Personajes

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 102

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