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"El golpe a la velocidad de la luz" (光速拳, Kōsoku ken) es el capítulo número 114 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 13 de la obra, puesto a la venta el 8 de abril de 2009.

Sinopsis

Dégel se sacrifica a sí mismo para apaciguar a Poseidón. Cumpliendo con el último deseo de su amigo, Unity escapa de Atlantis con la ayuda de Kardia, despertando en las tierras de Blue Graad. Mientras tanto en Jamir, Yato y compañía han encontrado en el barco de la esperanza que les permitirá llegar hacia el Lost Canvas.

¡El puño de Leo desafía al gigantesco hielo donde está enterrado el barco! ¡Los rayos de luz que corren con fuerza, el grueso hielo es golpeado por el ataque mortal de Leo!

Regulus se ha colocado frente al barco, sonriente, listo para demostrar una pizca de su poder. El grupo de caballeros ha volteado al notar su presencia y le han dejado el paso libre. El joven león, confiado y sin temor, le ha pedido a Yato que se haga a un lado porque ahora, ¡despedazará el hielo y liberará el barco! Yato se ha quedado con la boca semi abierta, incrédulo y atontado… se pregunta que podrá estar haciendo un caballero dorado como él en ese lugar. Pero para la sorpresa general, Leo no ha perdido el tiempo y en un abrir y cerrar de ojos ha partido el imponente bloque de hielo. Lo único que los demás lograron ver fue, como este levantó su puño derecho y una luz se formo a la altura de su hombro. Fue un ataque destructor en el que millones de rayos de luz llegaron desde todas las direcciones para golpear y despedazar todo el hielo, sin dañar el navío en el proceso. Cada uno de los presentes, se han mostrado anonadados y casi petrificados en sus respectivos lugares ante semejante espectáculo. El enorme barco frente a ellos, liberado, y con tan sólo restos del aire frío que lo rodeaba hasta hace unos momentos. ¡Fue increíble, ese hombre lo consiguió en tan sólo un momento…! Nadie logró ver el ataque, ni siquiera Yuzuriha de Grulla, siendo ella la siguiente al mando como caballero de plata que es…

Sentado en una roca, Yato de Unicornio le ha explicado que ese fue un golpe a la velocidad de la luz. Serio y un tanto incómodo, le ha comentado a su amiga que, en un segundo, Leo envió más de cien millones de golpes, cosa que es bastante difícil de creer… teniendo en cuenta que tienen la misma edad. Desde un principio, la gigantesca barrera de hielo no representaba el más mínimo inconveniente para él. Interesada, Yuzuriha se ha tomado algunos segundos para digerir la noticia y le ha preguntado si lo conoce de alguna parte. Yato ha dudado en responder, ha hecho una mueca incómoda pero graciosa a la vez, hasta que un golpe en la cabeza los ha hecho reaccionar. Regulus ha apoyado el brazo en él, y contento lo ha llamado, ¡compañero de entrenamiento! Hace casi cuatro años, se conocieron y entrenaron juntos, pero luego, Regulus fue enviado con el señor Sisifo como aspirante a caballero. Se dice que desde su nacimiento poseía grandes cualidades y que desde el inicio, su cosmos estaba casi desarrollado… Además que pudo contar con la orientación de un maestro como Sagitario. En otras palabras… ¡Ese hombre es un prodigio! Una persona muy diferente al promedio del Santuario… Terminada su explicación, Yato ha volteado la cabeza como para no darle tanta importancia al asunto, mientras que Regulus ha hecho una mueca, un poco incómodo por las palabras utilizadas para describirlo. Retomando la conversación, Yato se ha puesto de pie y acercado al barco. Este se encuentra es pésimas condiciones después de haber estado sepultado por más de dos siglos en ese lugar, por lo cual, puede que no les sea de gran utilidad como lo habían estado pensando… Detrás de ellos, cuatro caballeros de bronce se han acercado junto a todo el pelotón de soldados. El hombre al frente de todos les ha pedido al caballero de oro y al de plata que por favor aguarden, ¡que para eso han llegado ellos! Athena les confió la misión de reparar el barco de la esperanza hasta dejarlo listo para la batalla final. Y, lo restaurarán utilizando toda su entrega y esfuerzo. Los caballeros de bronce de León menor, Hydra y Oso han tomado sus herramientas de trabajo mientras que, su líder el lobo, con mapa en mano, les ha dicho que es hora que, ¡se pongan a trabajar! Todo esto ante las miradas curiosas y sorprendidas de Regulus, Yato y Yuzuriha.

Templo del Patriarca:

Arrodillado frente a Athena, Unity le ha entregado el Oricalcos sagrado que les permitirá ascender a los cielos. A un lado de la diosa, Sisyphus no ha emitido ningún gesto a pesar de las fachas y de la desesperación del visitante. Sentado en el trono, Sasha se le ha agradecido al joven Gobernante de Bluegraad por haberle traído ese valioso objeto, a pesar de las condiciones en las que se encuentra. Pero Unity no entiende como ella lo puede ver con esos ojos llenos de gentiliza… se siente culpable y lleno de dolor. El dolor físico no se compara con el espiritual, sus ojos rojos y su cuerpo son prueba de su pecado. Con un grito de súplica, le ha pedido a Athena que por favor lo perdone. Fue por su culpa que las vidas de sus valiosos caballeros se perdieron en el fondo del mar… y ahora está preparado para recibir cualquier clase de castigo. Es más, le ruega con todo su ser, que lo castigue por lo que hizo. Sólo así, su dolor podría llegar a disminuir un poco… Pero la joven Athena le ha pedido que se ponga en pie y le ha preguntado si Dégel y Kardia pelearon con todas sus fuerzas hasta el final. Ante el imborrable recuerdo de sus dos protectores, la respuesta dada ha sido un sí rotundo. Sasha se ha inclinado para verlo de cerca y le ha pedido que nunca olvide todo lo que vivió con ellos. Puede que ahora se encuentre con el sentimiento de culpa y con mucha angustia… pero no debe dejar que eso lo derrumbe. Nunca más estará sólo en su camino, ahora, ellos dos lo acompañarán siempre… Y debe seguir adelante, no sólo por ellos, sino por la gente de Bluegraad que tanto lo necesitan. Y nunca debe de olvidarlo, ¡nunca más volverá a estar sólo! Las palabras de la diosa han sido la esperanza que tanto había estado buscando desde que regresó. Con el corazón desbordado, Unity ha caído de rodillas con la frente en el piso, para llorar por ese futuro que le ofrece Athena y por toda la confianza, que a pesar de todo, ¡le ha otorgado!

Después de la partida de Unity, Sasha y Sisifo se han puesto a contemplar el Santuario desde el templo principal, frente a la estatua de la diosa. Lamentablemente, los caballeros dorados han ido cayendo uno a uno y ahora sólo queda Shion de Aries como el último guardián de las doce casas, Sisifo como general de las tropas y guardián de Athena y Regulus quien se encuentra en Jamir supervisando la restauración del barco de la esperanza. Sasha ha dado un paso al frente y le ha comentado que esta vez se están dirigiendo hacia la batalla final… pero ha sido la voz de un tercero quien la ha respondido. Un cosmos bastante familiar ha llegado y les ha dicho que se alegra de estar allí. Se le hizo tarde y estaba preocupado de no llegar a tiempo para la partida… El aura de Pegaso se ha formado iluminándolo todo a su paso y Tenma ha caído desde el cielo justo frente a ella. Su armadura ha sido reparada y ha cambiado de forma en el proceso. Su poder también ha aumentado considerablemente y ahora se encuentra listo para acompañarlos hacia el Lost Canvas. Ella lo ha mirado con alivio, contenta de su llegada y con unos ojos rojos llenos de emoción. Ahora sólo les queda llevar el Oricalco a Jamir e irán juntos hacia donde se encuentra Alone, ¡porque esta es la oportunidad que tienen para traerlo de vuelta!

Personajes

Técnicas

Objetos

Lugares

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 114

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