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Saint Seiya

The Lost Canvas - Capítulo 27 "Gran pecador"

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The Lost Canvas - Capítulo 27 "Gran pecador"
TLC27|-
Información
Kanji 大罪人
Rōmaji Daizaijin
Serie The Lost Canvas
27
Volumen TLC VOL-4
Titulo "Gran pecador"
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"Gran pecador" (大罪人, Daizaijin) es el capítulo número 27 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 4 de la obra, puesto a la venta el 6 de julio de 2007.

Sinopsis Editar sección

Un Campo de fuerza rodea al recién llegado. Ansioso y algo nervioso, Tenma se pregunta que hace un caballero dorado en el Infierno. Yato y Yuzuriha siguen inmóviles, como si estuvieran hechizados, se han convertido en dos estatuas, paralizados en pleno movimiento. Un fuerte cosmos se deja sentir, creciendo lentamente comienza a llenar todo el lugar, un poder oculto que ha comenzado a despertar. La figura dentro de la esfera de energía se presenta como Asmita, el caballero dorado de Virgo y se dirige a Tenma como el Pegaso, pecador del crimen divino. Le dice que es un hombre que ha pecado frente a los dioses en el pasado y que nuevamente levanta su puño contra ellos. La mirada de su adversario refleja confusión, no ha comprendido nada de lo que le han dicho y no atina a nada más que mirarlo con la boca abierta, sorprendido por lo que acaba de escuchar.

Casa de TauroEditar sección

Aldebarán, caballero de oro de Tauro se encuentra a las afueras de su templo vigilando el horizonte cuando un rostro conocido ha llegado a su morada. Dohko lo saluda y le pide permiso para atravesar su templo para regresar al séptima casa de Libra, porque estaba protegiendo el templo de Aries, pero como Shion ya regreso al Santuario no tiene porque quedarse allí. Aldebarán le dice que ya sabe que el mensajero de Jamir le dijo al Patriarca que los espectros tienen la posibilidad de regresar a la vida, a lo que su colega asiente, pero que no todas eran malas noticias, al parecer su joven discípulo Pegaso debería también regresar a la vida, y le da una palmada en la cabeza a Dohko, felicitándolo por la buena noticia.

Este último le responde que Tenma siempre tuvo un gran potencial y que lo único que hizo fue enseñarle a utilizar su cosmos, que más bien lo considera con su hermano menor; haciéndose un poco el desentendido, también le dice que de todas maneras necesitarán toda la ayuda posible en esta guerra santa, incluyendo la de los caballeros de bronce. Aldebarán sonríe y le dice que de todas maneras ese muchacho lo tiene sorprendido, luego, con gran seriedad le dice que tal vez los espectros no sean sus únicos enemigos y se gana una mirada de preocupación de parte de su amigo, que no entiende de que le está hablando. Aldebarán le dice que se refiere al caballero de Virgo, que a él no le gusta estar en duda sobre las cosas, que como caballero de Athena solo ve un camino a seguir, pero Virgo en cambio no ha salido de su templo desde el inicio de la guerra santa y ni siquiera parece que le importara todo lo que sucede.

El caballero de Virgo ni siquiera intenta proteger al Santuario de los ataques enemigos y es difícil comprender sus intenciones y ese tipo de actitud no le agrada. Además que siempre han existido numerosos rumores sobre él, como que puede atravesar las dimensiones a su antojo y conversar con los dioses, justamente el tipo de persona que uno no quisiera tener como enemigo. Dohko quien escuchó atentamente, piensa que es verdad lo que dice, que ese caballero nunca fue igual a ellos, además se cuestiona sobre lo que podría estar haciendo en esos momentos en su templo o si planea participar en la guerra santa, pero más importante aún, quién es él en realidad. Ambos guerreros callan y dirigen su mirada hacia la sexta casa de Virgo y se quedan contemplándola.

Cascada de SangreEditar sección

El centro de la cascada se abre al chocar con el campo de fuerza que brilla de un dorado intenso y protege el cuerpo de Asmita. Pegaso le pregunta si fue quien inmovilizó a sus amigos, un santo de oro que debería estar supuesto a estar de su lado. Tenma se concentra en sentir su cosmos y nota que es uno bastante agresivo, como el de un enemigo. La situación se ha complicado un poco y sin pensarlo, toma una posición defensiva. Virgo rompe su silencio y le dice que pensaba enfrentarse a un pecador divino pero que en su lugar tiene frente a él a un chiquillo insignificante y que se ha llevado una gran decepción La pobre Athena tiene la mirada borrosa después de tantas batallas incesantes y no está a la altura de la guerra santa, lo cual podría significar tal vez, que la razón podría estar del lado de Hades. Tenma se siente indignado al escuchar semejantes palabras y le grita a su rival que él como caballero de oro no debe decir ese tipo de cosas a menos que quiera traicionar a Athena. Asmita quien mantiene los ojos cerrado le pregunta fríamente qué pasaría si ese fuera el caso.

Tenma estalla en cólera y le dice que si ese fuera el caso lo combatiría evidentemente y sin perder el tiempo se lanza contra él utilizando su técnica Pegasus Ryu Sei ken. Todos los meteoros chocan contra la esfera de energía que incrementa su poder tras una orden de Asmita. La sorpresa marca su rostro, su ataque no tuvo ningún efecto y sus meteoros fueron rechazados con facilidad. Virgo le dice menospreciándolo que no podrá llegar hasta él con un ataque tan ridículo y cargado de ira; levantando una mano, una onda de energía se dispara desde el campo de fuerza hacia el Pegaso quien recibe el impacto sin protegerse y sale disparado hacia la base de la cascada, hundiéndose en el rio de sangre. Asmita le dice con ferocidad que muera por segunda ocasión y que se transforme en polvo dimensional. Con un poco de dificultad, Tenma se reincorpora bañado con la sangre del rio, llegándole por encima de las rodillas y lo maldice lleno de rabia. Asmita no se ha movido desde que comenzó la batalla, flotando en posición de meditación dentro de su campo de energía, le dice que evidentemente, un deicida (persona que ha dado muerte o intenta matar a un dios) no podría ser eliminado tan fácilmente. La cólera vuelve a montar por el pecho de Pegaso, empapado en sangre y suciedad, le dice con una mirada agresiva y desafiante que no entiende nada de lo que le está diciendo desde hace rato; pecado, deicida… Por fin se anima a preguntarle si es de él quien está hablando.

Virgo se toma unos segundos, y le dice que es bastante probable que esté hablando de él, que por más increíble que esto pueda parecer, su destino y el del rey del inframundo han estado ligados desde el principio de los tiempos y ese lazo es capaz de influenciar en el resultado de la guerra santa. Desde la antigüedad, Pegaso ha estado siempre al costado de Athena y fue el único humano en haber lastimado el cuerpo de Hades, señor de los infiernos. Pero según lo que puede ver, Tenma es hoy en día, muy inexperimentado y se deja llevar muy fácilmente, y es inconcebible que una persona como Athena lo conserve a su costado. Tenma está enojado y cansado de escuchar a Virgo, le dice que no le importa lo que le está contando, que él está allí sólo para proteger a Sasha y a la tierra y se abalanza nuevamente con la intención de atacarlo pero sus golpes no surten efecto. Asmita le dice que será inútil y expulsando un poco de su poder crea una poderosa luz que se expande por todo el lugar distorsionando todo a su paso. Tenma levanta la cabeza y ve que el cielo está repleto de flores de loto y que detrás de Asmita, la gran cascada ha desaparecido dejando una gigantesca imagen de Buda. Boquiabierto se asusta y le pregunta a gritos si lo que le quiere decir es que él también es un dios, aunque eso sería imposible… Asmita le dice que si es incapaz de derrotarlo, tampoco será capaz de derrotar a Hades y desde ahora le demostrará hasta que punto su manera de razonar es vana.

Personajes Editar sección

Técnicas Editar sección

Lugares Editar sección

Fuente Editar sección

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 27

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