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The Lost Canvas - Capítulo 38 "Llamas rápidas"

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"Llamas rápidas" (迅炎, Den'en) es el capítulo número 38 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 5 de la obra, puesto a la venta 7 de septiembre de 2007.

Sinopsis

El cosmos de Aldebarán comienza a elevarse, su postura no ha variado, con los brazos cruzados sobre su pecho concentra su poder. Pequeños fragmentos de polvo y rocas se levantan, su capa blanca se balancea con fuerza sobre sus hombros por las ráfagas de aire provocadas por el aumento de poder. El caballero de oro concentra sus sentidos en su rival y sin verlo directamente a la cara le dice que la violencia y la arrogancia son parte de su personalidad, que es una persona que se encuentra un poco perdida pero que él lo va a corregir, devolviéndolo por el buen camino. Aldebarán lanza su temible ataque Great Horn, la figura de un enorme toro simula una gran embestida mientras el temible ataque se dirige a su rival a toda velocidad. Kagaho de Bennu esquiva el ataque sin mucha dificultad, el gran toro pasa a su lado y se estrella contra una formación rocosa produciendo un terrible impacto y dejando un gran hoyo tras un sonido imponente. Kagaho se regocija mientras algunos pequeños fragmentos de rocas y tierra le caen en los hombros; le dice a su oponente con una sonrisa burlona que ese ataque no funcionará con él por segunda ocasión.

Aldebarán trata de no exprimir su asombro, pero su mirada se torna seria y preocupada, escucha a su rival pero no se anima a responderle. El espectro le dice que ha visto a través de su técnica, que mantiene esa postura con los brazos cruzados porque es la posición que le permite lanzar su ataque, luego sus brazos se mueven a gran velocidad hacia adelante creando una temible onda de choque con la cual ataca a sus enemigos. La clave del esta técnica reside en su velocidad de ataque, pero Kagaho logró entender y seguir cada uno de sus movimientos. Aldebarán recupera su calma habitual y cerrando los ojos felicita a su rival y le dice que se ha quedado impresionado pero que, aun habiendo visto la técnica se equivoca sobre algo; él, Aldebarán, es el caballero de oro que tiene el ataque más rápido y todavía no se ha visto ni la velocidad ni el poder máximo de su puño. El gran toro dorado ha recuperado toda la confianza que tenía y sonríe mostrando todos sus dientes, procede a retar a su rival a detener su ataque con sus llamas negras. Kagaho agacha la cabeza y comienza reírse, su rival sorprendido le pregunta qué le parece tan gracioso; ligeras llamas negras empiezan a aparecer a los alrededores y en los brazos del espectro, que sonriendo le contesta su rival que le devuelve el cumplido, pero que cometió un error al pensar que las llamas negras son el único ataque que posee y además que él, entre los ciento ocho espectros, es el que tiene el ataque más veloz. Kagaho de Benuu lo reta para ver quién de los dos es el más rápido y elevando sus cosmos cubre de llamas negras su puño derecho, listo para atacar.

Alrededores del Santuario:

Dohko de Libra corre a toda velocidad en dirección del gigantesco cosmos que apareció hace unos instantes. Un cosmos muy agresivo, digno de un gran incendio, un cosmos que Dohko ya había sentido antes y se pregunta si esa persona estará en los alrededores. Las hojas de los árboles se mueven violentamente tras el pasar del caballero de oro, este está preocupado, no sabe que puede estar pasando es ese lugar y se pregunta si tendrá algo que ver con los caballeros de plata que estaba esperando. Dohko se detiene bruscamente, un poco más lejos ve el cuerpo de tres caballeros derrotados, los mismos que al parecer tendrían que haber llegado hace un rato; el espectáculo es horrible, dos de ellos están muertos y el último agonizando. El sobreviviente se dirige a Libra - quien está ansioso y con el terror dibujado en su rostro -, le cuenta que un espectro llegó y los derrotó en un abrir y cerrar de ojos, que no pudieron hacer nada para defenderse, que en menos de un segundo recibieron un poderoso ataque del que no pudieron huir; le pide disculpas al caballero Dohko y poco después muere en sus brazos. Dohko se pone en pie y retoma su ruta, está dolido por la muerte de sus camaradas, pero sabe quién es el responsable, el mismo espectro que encontró en Italia, en el pueblo de Tenma, Kagaho espectro de Benuu…

Benuu se lanza a una terrible velocidad hacia su enemigo, Aldebarán está sorprendido de lo rápido que puede llegar a ser; el espectro abre sus grandes alas y llega en menos de un segundo frente a Tauro quien lo espera preparado y le dice que todavía no es suficiente; en una milésima de segundo Aldebarán ataca, el movimiento es tan veloz que da la impresión que nunca dejo su postura de los brazos cruzados. Kagaho logra ver a través de sus movimientos y esquiva con facilidad el contragolpe de su rival, sonriendo con malicia le pide que observe con atención. En una fracción de segundo arremete contra su rival con un fuerte golpe envuelto en llamas negras en el pecho, dándole a sus enormes brazos cruzados. Aldebarán no fue capaz de ver el ataque por completo y se sorprende de la velocidad de Kagaho que sigue incrementándose. Los ataques persisten, está vez son numerosos golpes lanzados casi al mismo tiempo hacia diferentes partes del cuerpo del gran toro dorado, su casco sale volando por los cielos y el espectro se burla de él diciéndole que al parecer ya llegó a sus límites. Está vez el ataque es diferente, la ferocidad de los golpes hacen retroceder a Aldebarán obligándolo a romper por primera vez su postura, la velocidad es tal, que en vez de golpes solo se ven delgadas llamas negras atacándolo por todas partes, quemándole los brazos, sobre todo las partes descubiertas por la armadura de oro, como los dedos; la situación ha cambiado, el gran toro no ha podido protegerse ni esquivar ni unos de los golpes y se ve contrariado por esta situación. Kagaho está eufórico, retrocede de tres pasos y le dice a su rival que por fin descruzó los brazos y que si todavía le quiere enseñar los buenos modales o devolverlo por el buen camino. Kagaho se lanza nuevamente a toda velocidad sumamente confiado, su brazo se envuelve en llamas y le lanza un terrible gancho a Aldebarán que lo hace levantarse del piso por unos centímetros. Gritando con furor Kagaho lo reta a que lo siga intentado.

Personajes

Técnicas

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 38

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