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The Lost Canvas - Capítulo 59 "Manipulación de cadáveres"

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"Manipulación de cadáveres" (死人使い, Shijin tsukai) es el capítulo número 59 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 7 de la obra, puesto a la venta el 8 de febrero de 2008.

Sinopsis

Tenma se agarra el cuello, el mordisco de la niña le ha producido una pequeña herida que ha comenzado a sangrar. Atónito, los observa cambiar de apariencia hasta convertirse en una especie de zombis que se dirigen a atacarlo. La confusión lo invade, por un momento cree que está a la mitad de un sueño, después regresa en sí y retrocede. Son ellos, los mismos niños que murieron de la mano de Alone, sus amigos de infancia. Y no los puede atacar, no puede utizar su golpe contra unos infantes.

Los chiquillos lo atacan con sus dientes afilados y Tenma intenta esquivarlos sin hacerles daño. El resultado: la vincha de su armadura ha caído en el piso y su cara está llena de heridas. No puede, simplemente no puede atacarlos, todavía los recuerda bien, son los mismos chicos con los que jugaba cuando era niño… Los ataques se detienen, Pegaso ha sido obligado a retroceder hasta llegar a la casa que se encontraba cerca de allí y de donde aparentemente los niños salieron. Acorralado, se apoya contra la pared esperando el siguiente ataque cuando del interior escucha una melodía de órgano y la voz de una mujer cantando: ´´El señor es mi Pastor. Nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar.´´ Tenma voltea incrédulo y se pregunta quién podría estar tocando tan tranquilamente en un momento como ese. ´´El señor restaura mi alma. Y me guía por senderos de justicia por amor a su nombre´´ La tonada lo ha distraído y los chicos se disponen a atacarlo de nuevo. Para escapar, ha roto la ventana detrás suyo con su codo y ha penetrado en la pequeña casa de un brinco. Lo que ve al interior lo deja paralizado, una gran órgano se encuentra al fondo de la pieza y una figura misteriosa está tocándolo sin preocupaciones, a su costado en la pared, un enorme retrato de Alone, aún con sus cabellos rubios, flotando en el aire y con tres pares de alas en su espalda. ´´Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré al mal. Porque el señor está conmigo, su vara y su cayado me infunden de aliento´´ La mujer se detiene y se da media vuelta, al ver al recién llegado le pregunta si está complacido por haberse reunido con las personas que ama. Los niños comienzan a entrar a la casa por la ventana rota y a acercase lentamente hacia Pegaso que se encuentra distraído. Este no les presta atención, sólo tiene ojos para la extraña mujer frente a él, está vez la desconfianza lo ha puesto serio y con firmeza le pregunta quién es.

Uno de los niños ha abierto la puerta, los tres han entrado en la casa. Están débiles, uno de ellos cae al piso y llama a Tenma con voz suplicante, pidiéndole perdón. Este corre preocupado hacia la niña para ayudarla, al parecer ella ha vuelto en sí al igual que sus compañeros. La mujer al fondo de la pieza los mira despreocupada y luego voltea recordando que no debe dejar de tocar el órgano. Al escuchar la música, los tres infantes se toman la cabeza y gritan de dolor, la siniestra melodía los ha hipnotizado. Sus mentes están siendo manipuladas y nuevamente se han tornado agresivos. La niña no ha podido contenerse más y saltando hacia Tenma para morderlo causándole una herida en el costado. La herida no ha sido profunda pero un poco de sangre ha manchado su ropa. Este está molesto, lleno de rabia, pero no hacia la niña si no hacia la mujer: la manipuladora, que los controla como si fueran marionetas. Pegaso le ha dicho que es una sucia y que libere a esos pobre niños. Ella se exalta, le responde que no quiere hacerlo porque le costó mucho trabajo poder traerlos desde el Inframundo, además, deben servirles para algo útil después de todo. No estaría bien dejarlos en libertad sólo para que terminen pudriéndose dentro del bosque. La ira contenida que tenía Tenma explota. Su rostro se desfigura por la cólera y la indignación que las palabras que le acaba de decir la mujer. Sus emocionas le ganan una vez más la batalla y se lanza en dirección a ella para atacarla pero los tres niños se ponen delante de él para bloquearles el paso. El órgano comienza a emitir una tonada más rápida que incita a sus sirvientes a atacar. La mujer le dice a Pegaso que es un niño idiota que ofrecerá su carne y huesos antes de poder llegar hasta ella. ´´Por mí, tú prepararás un banquete en presencia de mis enemigos´´.

Los niños se han abalanzado encima de Tenma, este se encuentra prisionero por sus pequeños brazos. Los zombis lo han sujetado fuertemente inmovilizándolo y bloqueándole el paso. Pegaso sólo tiene ojos para el extraño y siniestro órgano porque sabe que si lo destruye, los niños volverán en sí. La mujer se ha dado cuenta de sus planes y le indica que si algo le pasara a ese órgano, las almas de esos niños regresarán al Inframundo y no volverán a ser nada más que cadáveres. ´´Has ungido mi cabeza con aceite. Mi copa está rebosando´´. Tenma lo ha entendido, sabe bien lo que sucederá pero no se detiene en su ataque, sabe que los niños morirán nuevamente pero al menos… ¡ya no sufrirán! ¡Ya no llorarán!

Es demasiado tarde para detenerse, Tenma les pide disculpas a los niños por haber sido tan tonto, fue por ellos que se volvió implacable y ahora sólo tiene una manera de devolverles el favor. Los meteoros se unen en un solo golpe y Pegasus Suiseiken se estrella contra el órgano destruyéndolo por completo. El gran cometa ha arrasado con parte del lugar, la mujer no ha intentado esquivar el ataque y ha desaparecido con un brillo de luz. La destrucción ha terminado, Tenma observa a sus amigos y les dice que otra vez no pudo protegerlos… Los niños corren hacia él con una gran sonrisa de lado a lado y lo abrazan con mucho cariño, la niña le dice que lo que hizo fue sorprendente y que pudo sentir el universo del que tanto hablaba tiempo atrás. El segundo niño le dice que están orgullosos porque se convirtió en caballero. Todos lo quieren tocar, abrazar, sentir el calor de su cuerpo un momento más. El tercer niño le dice que siga adelante porque seguramente Alone lo está esperando. Tenma los mira por última vez mientras ellos desaparecen convirtiéndose en polvo para reintegrarse al mundo de los muertos de donde salieron manipulados por esa extraña mujer. Ella lo está esperando a pocos metros de distancia. Tenma está furioso, los niños ya no están y nunca más podrá volver a verlos. Mirándola con odio le jura que lo que acaba de hacer, ¡se lo pagará!

Personajes

Técnicas

Fuentes

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 59

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