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The Lost Canvas - Capítulo 64 "Dioses y piezas de ajedrez"

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"Dioses y piezas de ajedrez" (神と駒, Kami to koma) es el capítulo número 64 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 8 de la obra, puesto a la venta el 8 de abril de 2008.

Sinopsis

Manigoldo los mira con cara de pocos amigos y les pregunta cuál de ellos dos es el "Señor" Thanatos, quien es el dios al que desea despedazar personalmente. Thanatos lo mira con desprecio y le dice que es él. El primer golpe no se deja esperar. Un tremendo puñetazo ha salido disparado contra él, previa sonrisa; Manigoldo no está para juegos ni para perder el tiempo pero para su sorpresa su ataque fue detenido por una simple ficha de ajedrez en los dedos del dios. Sorprendido, retoma su posición de ataque, no se esperaba semejante respuesta y se comienza a preguntar cuál será el verdadero poder de ese sujeto. Por su parte, Hypnos se levanta y se empieza a alejar con un caminar relajado. Su hermano gemelo lo observa extrañado y le pregunta a dónde va. Este le responde sin expresión alguna que prefiere evitar la sangre y los inútiles conflictos y que por favor lo deje retirarse por esa ocasión, además ese intruso de allí es su responsabilidad y debe hacerse cargo de él. Thanatos le sonríe y le dice que está bien, que ya entendió lo que tiene que hacer. Manigoldo recupera la compostura y su mirada cambia a una de locura, de un tipo ansioso por buscar el pleito y les grita con pocos modales que no deberían ponerse a platicar cuando tengan visitas.

Hypnos se ha marchado, Cáncer se alista para atacar nuevamente y Thanatos –que se siente en control de la situación– le informa a su rival que se encargará de él cautelosamente. Con un solo revés de su mano, la mesa, las fichas de ajedrez y Manigoldo salen despedidos por el aire. Este último ha chocado de espaldas contra un pilar de una manera brutal por el terrible poder del dios. Sangrando un poco por la boca, se pone en pie impresionado. Le ha parecido increíble el poder de hace un instante, porque sin duda, no fue una simple presión la que utilizó: fue obra del dios de la muerte. Thanatos lo mira haciendo una mueca como si se aburriera con él y le dice con burla que aparentemente su fuerza es semejante a la de una pieza de ajedrez. Manigoldo se encuentra de mal humor, le contesta de mala gana que después de todo, los dioses no son tan extraordinarios y sólo por eso verán la forma tan sorprendente en la que los destrozará.

Thanatos está aburrido y ya no aguanta las insolencias de ese humano. Colocando la ficha del caballo en el tablero roto le informa que esta vez le silenciará esa boca. La ficha crece hasta los cuatro metros de alto, un enorme caballo ha surgido como un caballero de la edad media encima de él, vestido con armadura de combate. Cáncer lo mira curioso, extrañado y a duras penas esquiva su ataque. Más y más fichas son colocadas en el tablero que dan vida al juego demoníaco inventado por Thanatos. Todas las fichas cobran vida y obtienen una tamaño supieron al de un hombre promedio. Son enormes, como pequeños gigantes. Todas se reúnen y rodean a Manigoldo: el Rey, la Reina, los Alfiles, los Caballeros, Las Torres y los Peones. Todas lo atacan sin piedad hasta colocarse encima de él y hacerlo desaparecer debajo de ellos. Más allá el dios de la muerte se tapa la boca y comienza a reír preguntándose si tan pronto es el Jaque Mate. El ataque combinado de las fichas ha creado una pequeña explosión y de ella ha comenzado a salir un poderoso cosmos dorado al igual que algunas llamas de color azul. Una voz resuena en el salón y dirigiéndose al dios le dice que no debería ser tan crédulo como fue su lacayo en el bosque de la muerte y con gran burla lo llama: "Señor" Thanatos. Las imponentes fichas comienzan a quemarse envueltas por el Igniis Fatuus, Manigoldo sale de en medio, serio decidido y frío, su cosmos se ha expandido por el salón y ha utilizado su técnica: Sekishiki Kisouen, cuyas llamas han invadido la estancia hasta convertir en cenizas todo a su alrededor. Más allá, Thanatos también ha sido en vuelto por las llamas y comienza a quemarse hasta desaparecer. Cáncer está fuera de sí pero esta vez ha guardado su sangre fría, mirándolo desaparecer, le dice que él es un hombre del que se tiene que cuidar cualquiera y ahora que se muera cremado ¡hasta desaparecer de ese mundo!!

La silueta del dios de la muerte ha reaparecido y su voz ha cambiado de tono, ahora es grave y potente, le dice que es un hombre idiota porque al parecer aún no entiende la diferencia entre un dios y un humano. Entonces le mostrará un destello de su verdadero poder. Manigoldo se ha quedado boquiabierto, jamás había sentido un cosmos tan enorme como el que tiene ese sujeto, el poder es alucinante, el dios de la muerte le ha revelado su verdadero poder. Thanatos ha reaparecido pero esta vez ha dejado de lado su forma humana o más bien dicho, el cuerpo que tomo prestado, para mostrarle a ese humano su verdadera apariencia: la de un dios, con todo su poder y su gigantesco cosmos, con una soberbia armadura y un aire de superioridad únicas. Ahora sí parece un enemigo inalcanzable, ya nada podrá detenerlo. Detrás de él, la pared del templo ha explotado en mil pedazos y en vez de verse la luz del sol, las nubes y el cielo a mitad cubierto por el Lost Canvas, ha aparecido el universo: la entrada a otra dimensión. El dios de la muerte, confiado, se encuentra levitando en el cielo a varios metros de altura. Detrás de él, se ha creado la entrada a la híper dimensión a la que sólo tienen acceso los dioses para transitar libremente, cualquier humano sin protección divina que se atreva a entrar, se despedazará y se dispersará por todas las direcciones sin dejar rastro. Así que está vez no tiene escapatoria y va a practicar las bendiciones de la muerte en él.

La presión es enorme, la híper dimensión está absorbiendo todo a su paso, el cuerpo de Manigoldo comienza a deslizarse por el piso y este tiene que forzar para quedarse en pie en el mismo lugar. La fuerza de la híper dimensión está empujando su cuerpo. Casi todo el templo ha sido absorbido, solo queda el lugar donde Manigoldo está parado, todo el cielo ha desaparecido también, sólo se puede ver detrás: la entrada de los dioses. Thanatos, impaciente, le grita con todas sus fuerzas que se rinda de una vez, que ya es hora, ¡que se convierta en polvo y desaparezca en lo recóndito de esa dimensión!

De repente una voz le dice al dios que no lo dejará hacerlo y una persona hace su entrada en ese lugar para el asombro de ambos. Thanatos no puede creer que otro humano haya llegado hasta esa dimensión. Con su gran túnica, su casco y varios sellos sagrados de Athena en sus manos, el Patriarca aparece y le dice que después de tanto tiempo, finalmente se encuentra con él... ¡Thanatos!

Personajes

Técnicas

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 64

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