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The Lost Canvas - Capítulo 66 "Lámpara rotaria"

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"Lámpara rotaria" (走馬灯, Sōmatō) es el capítulo número 66 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 8 de la obra, puesto a la venta el 8 de abril de 2008.

Sinopsis

Thanatos está furioso, les dice que dañar a un dios como él se considera un grave crimen, humanos… Y ahora recibirán en sus cuerpos el castigo divino. Manigoldo sonríe por haberle hecho perder la compostura pero por otro lado puede sentir como su terrible cosmos ha comenzado a expandirse por todo el lugar. Provocándolo, le pregunta con burla si está molesto, porque es extraño que el ´´señor´´ Thanatos tenga la intención de acabar personalmente con los insectos. EL dios la muerte está de muy mal humor, le responde que es un humano arrogante, y que para él, sus vidas son aun más insignificantes que la de los insectos, por haberse burlado de tan descaradamente de un dios desaparecerán como las basuras que son… sí, basuras, eso es lo que deben ser… El momento culminante se aproxima, el cosmos es enorme, casi ha cubierto la totalidad del templo. A pesar de eso, la arrogancia en la cara de Manigoldo no ha desaparecido y desafiante le comenta que esa puede ser su opinión pero no la de ellos. La concentración es total, el dios ha concentrado todo su poder y está listo para atacar.

Thanatos ha creado una tremenda bola de energía encima de él, el poder concentrado es alucinante, es su mejor técnica, es el poder de un dios. Terrible Providence es el ataque divino de Thanatos, con su cosmos crea una gran bola de energía que es capaz de aniquilar absolutamente todo lo que toca hasta desaparecerlos por completo. Manigoldo toma una posición defensiva, el poder acumulado los ha hecho dudar, sus rasgos se han alterado. Pero es demasiado tarde, Terrible Providence ha salido despedida hacia ellos. En un intento desesperado Manigoldo le ha pedido a su maestro que retroceda y ha recibido todo el impacto con su cuerpo. El Patriarca observa la escena con la boca abierta de terror y lo llama a gritos. La explosión ha sido catastrófica, gran parte de la armadura dorada ha volado en pedazos, el guerrero sangra por la boca, en varias zonas de su cuerpo, la luz se ha intensificado y a pesar de eso, sólo logra recordar las palabra del dios cuando lo llamó ´´basura´´, como si no fuera la primera vez que se lo dicen… porque hay algo familiar en esas palabras… hace mucho tiempo ya y todavía lo recuerda como si fuera ayer…

Varios años atrás:

Un pequeño niño se encontraba en medio de una pueblo en ruinas, sólo y descuidado. Alrededor de él, un sinfín de almas revoloteaban si parar. Un señor a pocos metros de distancia lo miraba con curiosidad, llevaba puesta una gran túnica blanca, un rosario, su casco en la mano y una larga cabellera blanca. Acercándosele le repite lo que el niño le acaba de decir, que las almas de ese pueblo son su familia… El niño las podía ver a la perfección, huérfano, había estado viviendo en esa aldea abandonada desde hace algún tiempo. Por primera vez voltea para ver al anciano y le pregunta si está sorprendido por lo que le dice porque al parecer él también las puede ver. Esas almas son las de los habitantes de ese pueblo que hasta hace un tiempo poseían un cuerpo y una vida normal, el dios de la muerte la llama misericordia pero él piensa que no se diferencias mucho de la basura. Le dice al ´´anciano´´ que debería ser cuidadoso porque uno nunca sabe cuando le llegará la muerte. El Patriarca no sale de su asombro por encontrarse a un muchacho como él y le pregunta cuál es su nombre. El chiquillo le dice que su nombre es ¡Manigoldo! y dando un brinco, saca un cuchillo y corta al anciano a la altura del pecho rompiéndole el rosario en mil pedazos. Las facciones de Manigoldo se han transformado, a pesar de ser un niño pareciera tener la cara de un psicópata, y con desprecio le dice al viejo que fue muy fácil matarlo y que siente lástima por él. Para su asombro el anciano le ha tomado la mano donde tenía el cuchillo y los ha levantado hasta dejarlos a unos cuarenta centímetro del suelo. Detrás de la túnica rota, una sublime armadura dorada se puede apreciar. El Patriarca le comenta que duda que el dios de la muerte haya admitido a un niño como su mensajero, eso arruinaría su reputación. Manigoldo se asombra por la indumentaria dorada pero luego sonríe de lado a lado y le dice al anciano que ya comprendió, que ahora es su turno pero que si piensa matarlo que lo haga rápido por favor. El Patriarca lo examina profundamente, la sorpresa que le causa ese muchacho salta al ojo, piensa que siendo tan joven ha visto innumerables muertes y es debido a eso que tiene esa manera de pensar. El pequeño lo mira sin entender, sin amor y con la muerte como su amiga, no logra comprender los sentimientos de los demás. El Patriarca lo suelta y le cuenta que hace mucho tiempo, muchos hermanos suyos murieron y que si recuerda esa escena tal vez ellos sí formaron uno a uno parte de la basura pero él sabe que ellos vivieron para morir… y pelearon hasta alcanzar los límites de sus vidas… por él… Mirando al niño a los ojos le dice que fueron sólo un grano más en la montaña de basura, justo como la es la de él ahora. Por alguna razón, los ojos del niño se han puesto vidriosos, no entiende por qué pero no puede dejar de ver y escuchar al anciano en su relato. Volviendo en sí, voltea con rabia y le dice que eso que dice no importa, porque si en verdad no fuera parte de esa montaña de basura de dónde más podría ser… El anciano le sonríe y le dice que del ¡universo! Cada una de sus vidas son diminutas pero cada una de ellas forma parte del universo y si pueden entender esa sensación de calor, cualquiera puede hacer de su vida un destello. El Patriarca le da unas palmadas en la cabeza pero Manigoldo le saca la mano. Se encuentra sumamente confundido, el calor del anciano le llama la atención y siente algo de vergüenza que la disimula poniendo mala cara. ´´No es basura´´ se repite, no lo es… pero todavía no logra entenderlo. El anciano maestro lo mira con algo de ternura y le dice que si quiere entender su significado que lo acompañe y regrese con él al Santuario. Donde se encuentran los caballeros defensores de la justicia.

Templo de los dioses Gemelos:

El recuerdo ha sido impactante, como si hubiera sido ayer cuando se conocieron… Una voz resuena en su cabeza ´´Manigoldo, ¿crees que sus vidas fueron basura? ¿Qué significado tuvieron para ti las vidas de ellos…?´´ Albafica de Piscis, Asmita de Virgo, Aldebarán de Tauro…Terrible Providence ha devastado el cuerpo de Manigoldo, su cuerpo está desecho pero… ¡¡¡Aún está vivo!!! Thanatos lo observa con gran frialdad desde su posición. El Patriarca se pone delante de su discípulo con algunos sellos de Athena en la mano que lograron disminuir la potencia del impacto y le dice que eso fue demasiado para él, que podría haber salido destrozado. Pero a pesar de lo que hizo, no cree que esté pensando en rendirse… la verdad es que no ha cambiado ni un poco a cuando era un niño. Manigoldo trata de recuperarse y le dice con firmeza a su maestro que se equivoca, que él ya no es un mocoso estúpido y aunque aparezca dios a decirle que es una basura… les demostrará aunque sea una sola vez ¡su resplandor!

Personajes

Técnicas

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 66

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