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"Dios iracundo" (荒神, Aragami) es el capítulo número 67 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 8 de la obra, puesto a la venta el 8 de abril de 2008.

Sinopsis

El colosal ataque de Thanatos ha dejado a Cáncer totalmente lastimado, su maestro, gracias a los sellos sagrados de Athena ha logrado bloquear parte de la inmensa energía salvando a su discípulo de una muerte segura. Manigoldo da un paso hacia el frente como mucha dificultad y mirando al dios le dice no debería subestimar a los seres humanos… ¡Él aún no ha muerto! Thanatos lo mira complacido por el daño que le infligió y le comenta que la armadura dorada lo salvó, esa armadura que ha sobrevivido a inmensos daños desde los inicios de la Era de la Mitología, pero… su cuerpo es sumamente frágil. El dios expulsa parte de su poder que llega como un rayo hacia el pobre Manigoldo que recibe el poderoso ataque y se desploma. Con su cuerpo en ese estado no pudo soportar más y ha perdido el conocimiento a medias, su cuerpo no se mueve, sus ojos se han quedado abiertos presos del terror y de su boca una gran cantidad de sangre ha formado un pequeño charco en el piso. El Patriarca se lamenta pero aun se encuentra ocupado tratando de dispersar los residuos del Terrible Providence con la ayuda de los sellos en su mano. Piensa que otra vez está sucediendo lo mismo, sus hermanos están muriendo uno a uno… En ese momento hace dos siglos, fue incapaz de ayudar, lo único que pudo hacer fue apretar fuertemente los dientes… Puede sentir como su cuerpo se estremece igual que hace más de doscientos años. El dios lo mira con burla, le dice que ya entiende lo que quiere, entonces ¡le permitirá sentir nuevamente su incapacidad! Levantando los brazos se prepara para crear una segunda esfera de energía para aniquilar al anciano con su Terrible Providence, pero los sellos sagrados de Athena lo han rodeado y su enorme cosmos ha disminuido por eso. Su ataque ha sido detenido antes de poder enviarlo pero eso parece no importarle. Observando la gran cantidad de sellos se incomoda y piensa que en verdad son muy molestos. El Patriarca ha aumentado su cosmos para activar el verdadero poder de los sellos sagrados y le informa al dios que hasta su señor Hades se debilitó gracias a ellos. Su cosmos explota, los sellos están por todas partes, le dice que no permitirá que se lleve la vida de su discípulo caído La tensión aumenta, el poder se ha dispersado y su técnica especial ha sido aplicada: Talisman Cage. Con esta técnica ha logrado utilizar los sellos para bloquear gran parte del poder del dios y encerrarlo en ese lugar dejándolo prisionero. Thanatos sonriendo, confiado, le responde que ya entiende, que fue gracias al poder de los sellos que su discípulo se salvó del Terrible Providence, pero ¡no podrá contener todo su poder con esos viejos sellos sin valor! El dios comienza a elevar su terrible cosmos y el poder emitido ha comenzado a destruir parte del templo, los sellos empiezan a desintegrarse poco a poco, el cosmos es incontenible, el maestro ha salido volando por los cielos por el terrible impacto hasta chocar contra un enorme muro haciéndolo añicos con su cuerpo y perdiendo su casco en el proceso dejando su rostro al descubierto. La enorme cúpula del templo ha salido volando, todas las columnas han sido destruidas, sólo queda el piso del enorme salón flotando por los aires. El cielo es azul, a lo lejos se puede apreciar parte del Lost Canvas, las esperanzas comienzan a decaer, los sellos no han sido de ninguna utilidad porque al parecer su efecto ha decaído después de doscientos años. El Patriarca Sage se reincorpora con algo de sangre en la boca y su cuerpo lleno de heridas, sabe que en su último enfrentamiento contra Hades tuvo que usar una gran cantidad de sellos y ahora todo se ha perdido…

Thanatos se burla de él y le pregunta si todavía le quedan sellos, tal vez uno o dos… de cualquiera manera esos pedazos de papel que se habían convertido en su única manera de sobrevivir han desaparecido. Sin los sellos de por medio, el poder del dios crece de una manera brutal, su poder es gigantesco, podría cubrir todo el lugar sin problemas…Mirando al humano, le pregunta cuánto más podrá resistir… levantando sus brazos se dispone una vez más a utilizar su Terrible Providence, la bola de energía es enorme, sus cosmos es el de un dios, inalcanzable… El Patriarca lo observa indefenso, no puede creer que tenga ese poder tan sorprendente, pero a pesar de eso no puede morir en ese lugar… ¡Lo hará como el sobreviviente de la anterior guerra santa y también como el Patriarca! ¡Incluso si tiene que morir para hacerlo!

Manigoldo aun en el piso no consigue moverse, pero ha vuelto en sí y ha escuchado las palabras de su maestro al igual que ha sentido el enorme poder del dios con la gran bola de energía que se dispone a lanzarle. Su ojos están perdidos en otro lugar, recuerda todo lo que ha vivido hasta entonces, su niñez en compañía de las almas el pueblo donde creció, su soledad, el primer encuentro con su maestro, lo que el significa para él y todo lo que le enseño… El momento ha llegado y en una fracción de segundo su cosmos se ha disparado, sin que nadie lo haya podido percibir ha dando una gran salto y le ha dado un tremendo golpe al dios en plena cara. Sus ojos están llena de rabia, su ataque le ha volteado la cara a Thanatos que nunca vio llegar el golpe. La escena ha sido demasiado rápida, el dios de la muerte mantiene los ojos grandes abiertos por el asombro, su cabeza volteada hacia un lado y a un lado de su rostro se puede percibir el impacto recibido. Manigoldo lo mira cansado, con una media sonrisa y le dice que no dejará que acabe con su maestro… maldito dios…

El guerrero cae sonriendo y le dice a su maestro que logró golpearlo aunque sea una vez… El anciano Patriarca lo mira totalmente asombrado y con una expresión conmovedora, lo llama por su nombre a penas con un susurro, lo ve caer y reincorporarse nuevamente. Thanatos se encuentra fuera de sí, le grita que no los perdonará, su orgullo ha sido tocado, él siendo un dios ha recibido el ataque directo de un humano. ¡¡No se los perdonará!! La entrada a la híper dimensión ha sido abierta de nuevo, el cielo y la tierra han desaparecido por completo, sólo se puede ver el espacio, las dimensiones y la perdición. Sólo queda el suelo flotante del salón donde maestro y discípulo aguardan el desenlace. Esta vez los sellos han desaparecidos y la dimensión no volverá a cerrarse pase lo que pase. El poder es espectacular, el dios se eleva más en el aire y les grita que hasta allí llegaron, que él personalmente los enviará a ambos al Sendero de los dioses, ¡donde sus cuerpos y almas desaparecerán! Manigoldo le pregunta a su maestro si todavía le quedan algunos sellos de los que utilizó para llegar hasta ese lugar, este le responde que desafortunadamente no lo queda ninguno. A pesar de la difícil situación ambos guerreros guardan una media sonrisa, ninguno de los dos se ha dado por vencido todavía. Manigoldo se ríe y le comenta que eso los convierte en hombres sin esperanza, El Patriarca Sage le sonríe a su paso y le contesta que no es fácil utilizar ese tipo de palabras porque ¡¡aún les quedan sus manos para luchar!! Maestro y discípulo levantan la mirada y se alistan a combatir.

Personajes

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 67

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