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"¡Ataque lacerante!" (斬撃!, Zangeki) es el capítulo número 71 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 9 de la obra, puesto a la venta 6 de julio de 2008.

Sinopsis

Una silueta dorada avanza a grandes pasos a través del lugar donde no hace mucho se encontraba el Bosque de la Muerte. La extraña explosión en el cielo le ha llamado la atención, el cosmos de Manigoldo que iba delante de él ha desaparecido en algún lugar no muy lejos de allí. Otra cosa bastante extraña es que al mismo tiempo de la desaparición de Manigoldo, el extraño bosque que se encontraba allí también ha desaparecido sin dejar rastro. Es como le dijo el Patriarca, los dioses gemelos son los responsables por lo que está sucediendo. Entonces, ¡ahora es su turno para completar la misión! ¡Él, El Cid de Capricornio!

Con el camino despejado avanza a toda velocidad hasta que de repente es atacado a traición. Con gran habilidad esquiva el ataque y cae sobre sus pies con gran agilidad. Detrás de él, un gigantesco espectro ha aparecido gruñendo. Su aspecto agresivo y sus casi cuatro metros de alto son aterradores, acercándose al caballero dorado le dice que al parecer ha hallado un insecto en ese lugar… El Cid a penas lo ha visto de reojo pero lo escucha con atención cuando este le dice que aquellos que se adentran en las cercanías del Castillo de Hades, son realmente estúpidos. En un abrir y cerrar de ojos, varios espectros han rodeado a El Cid, detrás de él tiene al gigante bloqueándole el paso. Las amenazas y gritos por parte del enemigo no se dejan esperar, pero por alguna razón, este no ha perdido la calma, tranquilamente los observa y calcula las distancias entre ellos. Su brazo se ha movido de arriba hacia abajo, pero la verdad es que en menos de un segundo una gran cantidad de cortes han salido disparados en todas las direcciones, los espectros no han podido reaccionar, sin saber lo que les pasó, ahora están todos muertos, algunos aun de pie con cortes en el cuerpo, otros en el piso inmóviles. El impresionante ataque ha abierto la tierra en varios lugares y varias rocas han salido volando por el impacto, El Cid ha derrotado a los que lo rodeaban dejando el plato fuerte para el final. Una voz detrás de él le dice que ya había escuchado hablar de su poder, se dice que dentro de los caballeros, existe un hombre cuyo brazo había sido forjado como el acero, un filo perfectamente similar al de una espada sagrada. Pero ese truco no funcionará con él, ¡Gregory de Basalto de la estrella celeste del Retiro! Cuyo Sapuri es tan duro ¡¡como el mejor diamante!! El gigante se encuentra sumamente confiado y se lanza a toda velocidad con una terrible embestida diciéndole a su rival que intente cortarlo como lo hizo con los demás… si es que puede. El Cid ha dado un paso hacia atrás preparándose para el ataque, su mirada no se ha despegado del Gregory y ha encontrado el momento preciso para contraatacar. Todo ha pasado muy rápido, El Cid ha levantado su brazo produciendo un ataque cortante terrible y el gigantesco espectro ha caído al piso de una manera brutal. Gregory logra ponerse en pie para darse cuenta que su Sapuri duro como el diamante ha sido cortado por la mitad, pero su mirada se llena de terror cuando su propio cuerpo no le responde más y cae al suelo muerto cortado en dos pedazos. La último gesto del pobre antes de perder la vida ha sido la de terror al escuchar al caballero de oro decir que su espada aún no está perfeccionada y aún menos su filo, ya que su propio corazón la detiene. La tarea ha sido bastante fácil, los espectros no han sido enemigo para él. Dando una última mirada al campo de batalla decide avanzar porque el tiempo apremia, pero justo cuando se disponía a dar el primer paso para marcharse de allí, ha sentido como alguien le tomaba el brazo para detenerlo.

El Cid los mira asombrado e indeciso, las tres figuras lo han rodeado sin que se diera cuenta, tal vez acababan de llegar o tal vez ya se encontraban allí. El más pequeño de los tres es el que le ha tomado el brazo derecho e inclinado lo contempla con curiosidad. Sus ojos son blancos como si estuviera ciego aunque no lo esté, mirando atentamente el brazo dorado, le dice que es una hermosa técnica de espada la que tiene aunque provenga de un humano, y voltea para preguntarle a sus hermanos si piensan lo mismo que él. La figura más cercana se dirige a él con el nombre de Phantasos y le pide que deje de estar jugando. El tercer hombre (Oneiros) les dice que no deben olvidarse de su misión y que dejen eso, ya que deben ir a reunirse con Morpheus y terminar con Pegaso de inmediato. El Cid no se ha movido ni un centímetro, de reojo los vigila con una mirada calculadora, sabe que se encuentra en desventaja y tiene que encontrar una solución y rápidamente. La seriedad en su rostro se acentúa, los ha reconocido y también sabe quién es esa persona de la hablan. Onerios de los Sueños de los dioses, Ikelos el Fantasma de los Sueños, Phantasos de la Pseudorforma y Morpheus de la Forma. ¡Son todos los dioses del sueño…! Eso significa que ¡la barrera protectora de Hypnos se encuentra muy cerca de allí! Su misión sagrada es la de llegar al mundo de los sueños pero sabe que no podrá pasar mientras no derrote a esos sujetos. Por inercia su brazo derecho se prepara para el combate y voltea listo para atacar. La sorpresa de El Una silueta dorada avanza a grandes pasos a través del lugar donde no hace mucho se encontraba el Bosque de la Muerte. La extraña explosión en el cielo le ha llamado la atención, el cosmos de Manigoldo que iba delante de él ha desaparecido en algún lugar no muy lejos de allí. Otra cosa bastante extraña es que al mismo tiempo de la desaparición de Manigoldo, el extraño bosque que se encontraba allí también ha desaparecido sin dejar rastro. Es como le dijo el Patriarca, los dioses gemelos son los responsables por lo que está sucediendo. Entonces, ¡ahora es su turno para completar la misión! ¡Él, El Cid de Capricornio!

Con el camino despejado avanza a toda velocidad hasta que de repente es atacado a traición. Con gran habilidad esquiva el ataque y cae sobre sus pies con gran agilidad. Detrás de él, un gigantesco espectro ha aparecido gruñendo. Su aspecto agresivo y sus casi cuatro metros de alto son aterradores, acercándose al caballero dorado le dice que al parecer ha hallado un insecto en ese lugar… El Cid a penas lo ha visto de reojo pero lo escucha con atención cuando este le dice que aquellos que se adentran en las cercanías del Castillo de Hades, son realmente estúpidos. En un abrir y cerrar de ojos, varios espectros han rodeado a El Cid, detrás de él tiene al gigante bloqueándole el paso. Las amenazas y gritos por parte del enemigo no se dejan esperar, pero por alguna razón, este no ha perdido la calma, tranquilamente los observa y calcula las distancias entre ellos. Su brazo se ha movido de arriba hacia abajo, pero la verdad es que en menos de un segundo una gran cantidad de cortes han salido disparados en todas las direcciones, los espectros no han podido reaccionar, sin saber lo que les pasó, ahora están todos muertos, algunos aun de pie con cortes en el cuerpo, otros en el piso inmóviles. El impresionante ataque ha abierto la tierra en varios lugares y varias rocas han salido volando por el impacto, El Cid ha derrotado a los que lo rodeaban dejando el plato fuerte para el final. Una voz detrás de él le dice que ya había escuchado hablar de su poder, se dice que dentro de los caballeros, existe un hombre cuyo brazo había sido forjado como el acero, un filo perfectamente similar al de una espada sagrada. Pero ese truco no funcionará con él, ¡Gregory de Basalto de la estrella celeste del Retiro! Cuyo Sapuri es tan duro ¡¡como el mejor diamante!! El gigante se encuentra sumamente confiado y se lanza a toda velocidad con una terrible embestida diciéndole a su rival que intente cortarlo como lo hizo con los demás… si es que puede. El Cid ha dado un paso hacia atrás preparándose para el ataque, su mirada no se ha despegado del Gregory y ha encontrado el momento preciso para contraatacar. Todo ha pasado muy rápido, El Cid ha levantado su brazo produciendo un ataque cortante terrible y el gigantesco espectro ha caído al piso de una manera brutal. Gregory logra ponerse en pie para darse cuenta que su Sapuri duro como el diamante ha sido cortado por la mitad, pero su mirada se llena de terror cuando su propio cuerpo no le responde más y cae al suelo muerto cortado en dos pedazos. La último gesto del pobre antes de perder la vida ha sido la de terror al escuchar al caballero de oro decir que su espada aún no está perfeccionada y aún menos su filo, ya que su propio corazón la detiene. La tarea ha sido bastante fácil, los espectros no han sido enemigo para él. Dando una última mirada al campo de batalla decide avanzar porque el tiempo apremia, pero justo cuando se disponía a dar el primer paso para marcharse de allí, ha sentido como alguien le tomaba el brazo para detenerlo.

El Cid los mira asombrado e indeciso, las tres figuras lo han rodeado sin que se diera cuenta, tal vez acababan de llegar o tal vez ya se encontraban allí. El más pequeño de los tres es el que le ha tomado el brazo derecho e inclinado lo contempla con curiosidad. Sus ojos son blancos como si estuviera ciego aunque no lo esté, mirando atentamente el brazo dorado, le dice que es una hermosa técnica de espada la que tiene aunque provenga de un humano, y voltea para preguntarle a sus hermanos si piensan lo mismo que él. La figura más cercana se dirige a él con el nombre de Phantasos y le pide que deje de estar jugando. El tercer hombre (Oneiros) les dice que no deben olvidarse de su misión y que dejen eso, ya que deben ir a reunirse con Morpheus y terminar con Pegaso de inmediato. El Cid no se ha movido ni un centímetro, de reojo los vigila con una mirada calculadora, sabe que se encuentra en desventaja y tiene que encontrar una solución y rápidamente. La seriedad en su rostro se acentúa, los ha reconocido y también sabe quién es esa persona de la hablan. Onerios de los Sueños de los dioses, Ikelos el Fantasma de los Sueños, Phantasos de la Pseudorforma y Morpheus de la Forma. ¡Son todos los dioses del sueño…! Eso significa que ¡la barrera protectora de Hypnos se encuentra muy cerca de allí! Su misión sagrada es la de llegar al mundo de los sueños pero sabe que no podrá pasar mientras no derrote a esos sujetos. Por inercia su brazo derecho se prepara para el combate y voltea listo para atacar. La sorpresa de El Cid es grande, uno de los dioses se ha movido a gran velocidad y sin que pudiera darse cuenta, este se ha situado justo frente a él, a tan sólo algunos centímetros de su rostro, bloqueándole el paso. Ikelos lo mira con cara de pocos amigos, su expresión es la de un psicópata y le pregunta si peleará sólo contra los dioses del sueño, caballero… El Cid le dice que por supuesto que lo hará e inmediatamente levanta su brazo derecho produciendo un tremendo ataque cortante. Lamentablemente este no ha surtido efecto, Ikelos ni se ha movido y ha recibido el ataque directamente en el rostro sin que lo afectara a pesar de que la terrible presión sigue actuando en contra de él, para el asombro y temor de El Cid. Ikelos le dice que ya entiende cómo funciona su técnica, que es como una espada… La dimensión se abre por un momento y el ataque cortante ha desaparecido como tragado por una fuerza invisible… casi inmediatamente después reaparece por un costado cortándole el brazo derecho al El Cid quien ve la sangre volar en todas las direcciones, aterrado e incrédulo. id es grande, uno de los dioses se ha movido a gran velocidad y sin que pudiera darse cuenta, este se ha situado justo frente a él, a tan sólo algunos centímetros de su rostro, bloqueándole el paso. Ikelos lo mira con cara de pocos amigos, su expresión es la de un psicópata y le pregunta si peleará sólo contra los dioses del sueño, caballero… El Cid le dice que por supuesto que lo hará e inmediatamente levanta su brazo derecho produciendo un tremendo ataque cortante. Lamentablemente este no ha surtido efecto, Ikelos ni se ha movido y ha recibido el ataque directamente en el rostro sin que lo afectara a pesar de que la terrible presión sigue actuando en contra de él, para el asombro y temor de El Cid. Ikelos le dice que ya entiende cómo funciona su técnica, que es como una espada… La dimensión se abre por un momento y el ataque cortante ha desaparecido como tragado por una fuerza invisible… casi inmediatamente después reaparece por un costado cortándole el brazo derecho al El Cid quien ve la sangre volar en todas las direcciones, aterrado e incrédulo.

Personajes

Técnicas

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 71

Imágenes de debuts por orden de aparición

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