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"Revancha" (再戦, Saisen) es el capítulo número 76 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 9 de la obra, puesto a la venta 6 de julio de 2008.

Sinopsis

Morphia

Tenma ha recobrado el conocimiento, forzando su cuerpo hacia adelante, ha logrado liberarse de su prisión. La puerta de su sueño ha sido quebrada y ahora se encuentra en las profundidades de Morphia; confundido, asombrado e inquieto. En todo el lugar se pueden apreciar los incontables arcos que forman las puertas de los sueños de las almas que cayeron en ese lugar. Sin saber en donde se encuentra, Tenma voltea buscando una salida y se encuentra cara a cara con Morpheus. Este le dice que de alguna manera logró romper el sueño que había creado para él. Todo comienza a cobrar sentido, pero ese sujeto que ha salido de la nada se ve imponente y Tenma le pregunta con algo de miedo quién es él. El extraño le informa con firmeza y arrogancia que él es el creador de la forma, Morpheus y es el gobernante de Morphia, además de ser quien controla los sueños de los héroes. Sus palabras lo han hecho reaccionar, ahora todo está claro, ese sujeto fue quién creo el sueño donde se encontraba atrapado, todo fue una ilusión para distraerlo de la realidad, por lo menos ahora sabe lo que tiene que hacer. El dios le sonríe, los trazos de su rostro se han vuelto peligrosos y demuestran su agresividad y su falta de misericordia. Despreciándolo vivamente le comenta que fue sumamente fácil traerlo hasta allí y regresarlo a su infancia. Tenma se ha sentido ofendido. Sin querer, forma una mueca peculiar en su cara y le responde al dios que él interfiere en las mentes de las personas y les muestra lo que quieren ver, pero ¡No tiene ningún derecho de hacerlo! Una vez más, su poder se eleva por reacción y Pegasus Ryu Sei Ken ataca con violencia al enemigo. Morfeo levanta su mano izquierda y todos los meteoros fueron disueltos antes de llegar hasta él. La cara de Pegaso refleja la incredulidad, su ataque no sirvió de nada, ni siquiera lo logró tocar. El dios no está para juegos, le dice que tiene un alma muy débil y que seguramente fue simple casualidad que despertara porque ese es el lugar donde se les ofrece el sueño eterno a los poderosos héroes, y él no alcanza siquiera ese rango. Su poder es enorme, capaz de cubrir todo Morphia, esa persona no es normal, Tenma de Pegaso no ha sido capaz de ver sus movimientos, Morpheus se ha colocado frente a él en menos de segundo y abriendo los brazos le ha dicho que lo primero que hará será destruir ese cuerpo. La presión es enorme, la energía que ha salido de sus manos ha envuelto el cuerpo de Pegaso haciéndolo desaparecer.

Mukai

El Cid prosigue su camino dentro del reino de los sueños, aún le falta un poco más para llegar a Morphia y rescatar las almas de Pegaso y Sagitario. Su cuerpo aún se encuentra maltrecho, el dolor de su brazo no ha desaparecido pero ha logrado presionar un punto vital para detener la hemorragia para poder luchar de nuevo, porque la terrible herida que lleva está fuera de su alcance y no hay nada más que pueda hacer al respecto. Alrededor de él se pueden apreciar un sinfín de puertas que conducen a los sueños de personas que cayeron bajo las garras de los guardianes de los sueños. Buscando una salida, se percata de un sonido a lo lejos que va creciendo en intensidad. ¡Un aullido! Detrás de él se ha formado la espectacular aura de un enorme perro con unos gigantescos colmillos y dentro de esta, Ikelos ha aparecido atacándolo por la espalda. En el último instante, El Cid se ha percatado de la treta y lo ha esquivado haciéndose a un lado, el dios ha aterrizado unos metros más allá perturbando el aire por la velocidad de su ataque. El dios lo mira con impaciencia y le comenta que al parecer una mano no será suficiente para terminar con él. Las cosas han cambiado desde su último encuentro, El Cid le responde que estaba deseando verlo desde que ingresó al Mukai, a él, Ikelos de la ilusión. El dios lo observa confiado, se siente victorioso sin siquiera haber comenzado a luchar, con burla le dice que desafortunadamente sólo su brazo fue alcanzado por la fuerza de su cuchilla pero está seguro que el dolor que debe estar sintiendo es atroz. La tensión aumenta de a pocos, la pelea está a punto de comenzar y ambos contrincantes se observan con detenimiento, uno sonriendo, el otro con seriedad. Finalmente, es El Cid quien se lanza al ataque y con un gran salto se acerca a su enemigo atacándolo con su espada. EL grito de Capricornio resuena en todo el lugar, un terrible ataque cortante ha salido horizontalmente desde su brazo derecho mientras le contestaba a Ikelos en el aire que a él, ¡no le importa el dolor!

El espacio se ha distorsionado nuevamente, el dios le pregunta si es que ya lo había olvidado… Tanto Ikelos como el ataque de su espada han desaparecido, siendo absorbidos. El Cid se detiene de golpe buscándolo con la mirada pero es demasiado tarde, el espacio se ha reabierto a su costado y su ataque cortante le ha sido devuelto lastimándolo por segunda ocasión, esta vez, produciéndole graves cortes en las piernas a la altura de los muslos. El dios reaparece no muy lejos de allí y le dice que él no es cualquier persona, él es ¡el dios capaz de conectar el espacio a su antojo! Y su espada será la causa de su propia destrucción. El Cid no ha perdido el tiempo y olvidando el dolor, ha corrido con todas sus fuerzas hacia él, en menos de un segundo se ha colocado frente a él utilizando su espada para atacar. El ataque ha sido terrible y estuvo a punto de cortas al dios por la mitad pero en el último instante el espacio se ha distorsionado de nuevamente. A mitad en ese lugar y a mitad escondido dentro del espacio distorsionado, Ikelos le comenta que la simple presión resulta inservible, por eso es que lo está intentando atacar directamente… ¡pero será inútil! Elevando su poder ha logrado devolverle la presión de su espada que ha explotado en el proceso haciendo retroceder a El Cid, dejándole algunas cortes en la cara. EL dios se burla de él y le pregunta si ya terminó, porque siendo así, entonces es su turno para atacar. El cuerpo de Ikelos ha desaparecido, escondido dentro de la distorsión del espacio se encuentra esperando el momento indicado para atacarlo por sorpresa. Su voz resuena por todo el lugar, le dice que todos los humanos son cobardes pero él…, aunque haya perdido su brazo, no parece serlo. A pesar de todo, sigue siendo un simple caballero y se divertirá con él mientras pueda. El Cid se ha quedado inmóvil, su concentración está en su tope, sabe que su enemigo es capaz de reaparecer en cualquier lugar y tiene que estar atento a su ataque, lo más probable es que se haya escondido en otra dimensión, el problema es que no sabe en qué dirección llegará… De la oscuridad un aullido se deja escuchar al mismo tiempo que Ikelos ha reaparecido justo detrás de él para liquidarlo, pero en el último momento, este lo ha esquivado al mismo tiempo que producía dos grandes cortes con su espada. El dios se detiene a unos metros de distancia con un corte en su mejilla. Por primera vez, su ataque ha sido inefectivo y sintiendo la sangre a un lado de su cara, le dice con rabia al humano que será divertido matarlo.

Personajes

Técnicas

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 76

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