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"Frente común" (共闘, Kyōtō) es el capítulo número 83 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 10 de la obra, puesto a la venta 8 de agosto de 2008.

Sinopsis

Tenma y El Cid han regresado a la realidad, sin embargo, en ese lugar Oneiros da una demostración de su gran fuerza y acaba rápidamente con la vida de los subordinados de El Cid. Este le explica al enfurecido Tenma lo que es el “caminos del deber” para esta guerra santa.

¡Un dios desafiado por el dueto caballero dorado y bronce! ¡Oneiros quien demostró su gran fuerza, es desafiado por ellos pero…!

Ambos guerreros unen sus fuerzas para atacar al dios, ese el camino del deber que tienen que cruzar. El Cid mira a Pegaso y piensa que así es como debe ser… que aunque llegara a romperse, continuará blandiendo su espada por su propio bien y para acercarlo a su objetivo porque ese es el camino que debe cruzar… ¡su orgullo! Nuevamente los caballeros han unido sus ataques, los meteoros y la técnica cortante han salido disparados con gran violencia hacia el enemigo. Ninguno de los ataques ha surtido efecto y un malhumorado Oneiros les ha enviado una ráfaga de energía en respuesta. Valiéndose de su gran velocidad, El Cid ha logrado esquivarla colocándose en posición de ataque nuevamente pero Tenma quien si recibió el ataque, ha salido disparado hacia atrás estrellándose contra unas rocas. Todo es inútil, ningún ataque logra siquiera herir a su oponente, es demasiado poderoso, como si viniera de otra dimensión como lo dijo antes. Oneiros ha rechazado cada ataque sin mayor esfuerzo y la sombra de sus hermanos se ríen de los pobres humanos. Phantasos se burla de los caballeros diciendo que son unos sujetos tontos y bastante idiotas, mientras que Ikelos le pide a su hermano que los mate de una vez por todas y que los aparte de su vista. Las heridas sufridas por el dios debido al ataque anterior han desaparecido, su habilidad para regenerar su cuerpo lo hace indestructible. Pegaso se pone en pie y mira incrédulo el espectáculo, la impotencia lo invade y le impide pensar con claridad. El Cid se le acerca y le pregunta si tan pronto y ya se encuentra confundido. Tenma ha querido responderle pero se ha contenido, la expresión de su compañero le ha llamado la atención, también se ha fijado en su brazo mutilado del que todavía chorrea un poco de sangre. Él tiene razón, no es momento para tener dudas, se han sacrificado muchas cosas para llegar hasta ese lugar y no es hora de pensar así, lo ha comprendido y sus ganas de ¡seguir hacia adelante le han regresado!

Tiempo atrás:

En una tarde nublada en la casa de Capricornio, Sisyphus había pasado a visitar a El Cid. Este último lo escuchaba atentamente, a ese hombre con una gran nobleza en su corazón y uno de los primeros caballeros dorados que se encargaron de los preparativos para esta nueva guerra santa. Dándole la espalda a Capricornio, Sisyphus le comenta que él es tenaz para que su técnica iguale el determinante corazón de acero que posee, y ese es el resultado de continuar con ese ritmo de entrenamiento, llevándolo hasta el máximo. Pero además le dice, con una sonrisa amigable, que eso no es lo único más importante para ellos, los caballeros. El Cid lo mira sorprendido y le pregunta si es que acaso ellos necesitan algo más… Riendo levemente, Sagitario le contesta a su amigo que eso, ya debería de entenderlo. El Cid se ha alejado de ese lugar reflexionando en las palabras de ese hombre, entendiéndolas y ahora está dispuesto a aplicarlas a la hora del combate…

“Mundo Real”:

El Cid llama a Pegaso y le informa que ha decidido que en lo que siguiente, deberán trabajar juntos. Tenma ha volteado bruscamente y ansioso le ha respondido que por supuesto, que tan sólo le diga lo que tiene que hacer y él combatirá a su lado. El poder de regeneración y la fuerza de ataque de ese sujeto provienen de las almas de los cuatro dioses y es por eso, que él se ocupará de cortar esas molestas almas con su espada, pero sin importar que, necesitará un leve intervalo de tiempo para hacerlo. Así que él, atacará justo a su señal… ¡con todo su poder! El plan se encuentra en el tablero, Tenma lo ha comprendido y acumula sus fuerzas, esperando la señal de su compañero para saltar a la acción. Oneiros los observa divertido, se ha dado cuenta que esos dos han decidido irse por el camino más peligroso… y siendo así, los desaparecerá al instante justo como lo hizo con esos sujetos de hace unos momentos. Guardians Oracle ha comenzado a crecer en la punta de los dedos del dios, la energía aumenta en intensidad con cada segundo que pasa. Es el momento de actuar o de morir, el enfrentamiento final que decidirá la batalla… El Cid se alista para atacar, su cosmos ha comenzado a elevarse lentamente, su ideal es fuerte al igual que su espíritu de lucha. Mirando de reojo a Pegaso, piensa que nunca pensó depender del poder de un niño de bronce, pero… ¡¡Así está bien!!

El poder acumulado en la palma de Oneiros se ha concentrado y este se alista para lanzar su máximo ataque. Mirando al caballero dorado, le comenta que esa será su última resistencia y se despide de él. Onerios lleva su brazo hacia adelante para terminar con la pelea, pero justo en ese momentos una serie de meteoros han salido de detrás de El Cid atacándolo y distrayéndolo. Pegaso aparece, aguerrido y sin dejar de atacar, diciéndole al dios que está no es su última resistencia y que ahora ¡lo comprenderá! Oneiros ha perdido la concentración y la energía de su mano ha desaparecido, ese humano impertinente lo ha distraído con su inservible poder. Los meteoros siguen cayendo como lluvia y El Cid ha aprovechado para meterse dentro de ellos, camuflado, pata atacar al dios cara a cara. Oneiros no se ha dado cuenta del engaño hasta el final pero ha sido demasiado tarde, El Cid ha atravesado su cuerpo invencible cortándolo en cuatro pedazos. Sonriendo, el guerrero cae al piso en pie, celebrando su victoria. Al parecer la batalla ha terminado, el dios ha caído y su cosmos ha desaparecido. Tenma ha llegado al costado de su compañero preguntándole si es que se encuentra bien, si su brazo ha podido aguantar. El Cid de Capricornio ya no puede más, dejó el resto de sus fuerzas en ese último ataque y ha caído al piso de rodillas, exhausto y lleno de dolor, pero al final, la victoria les ha llegado.

En el cielo, las cuatro partes del cuerpo de Oneiros se han levantado, el dios no ha muerto todavía, las cuatro almas que lleva en su interior lo han protegido. Su cuerpo no ha sido capaz de regenerarse por el momento, pero es sólo cuestión de tiempo para que eso suceda. Con desprecio, le comenta al humano que logró separar el alma de ellos, en cuatro pedazos igual que su cuerpo y lo hizo en tan sólo un instante, pero no se le puede llamar poder a lo que posee, porque el verdadero poder es sólo para los dioses. Oneiros se burla de ellos, cada una de las cuatro almas se encuentra en cada una de las cuatro partes de su cuerpo mutilado, esperando a reunirse nuevamente. Ya casi no quedan esperanzas, el dolor y la fatiga envuelven a El Cid… ¡su cuerpo ha alcanzado el límite! El dolor de su brazo es insoportable, Tenma lo observa impotente cuando al parecer ¡todo se acabó!

Personajes

Técnicas

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 83

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