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The Lost Canvas - Capítulo 84 "Gatillo"

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"Gatillo" (引き金, Hikigane) es el capítulo número 84 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 10 de la obra, puesto a la venta 8 de agosto de 2008.

Sinopsis

Al trabajar juntos, El Cid y Tenma consiguen separar a Oneiros. Sin embargo, todos los encuentros anteriores lograron debilitar a El Cid y Oneiros pudo regresar a la vida. En otro lado, Athena ha logrado entrar en el sueño de Sisyphus.

Justo antes de la batalla contra Oneiros, Athena ingresó al sueño de Sisyphus y lo que pudo ver fue. Aquel día, un caballero encontró a la pequeña reencarnación de Athena.


Sueño de Sisyphus:

Athena ha llegado al Morphia con un solo propósito, entrar al sueño de Sagitario para salvarlo. Tras pasar la última puerta aún en pie, ha logrado penetrar en las profundidades de su sueño y por fin se logra dar una idea de lo que le espera. ¡El día en el que Sisyphus llegó a su pueblo natal para llevarla al Santuario! Sasha ve a Sisyphus a lo lejos, este camina por las calles del pequeño pueblo con un elegante traje y la caja de su armadura dorada en la espalda. El camino hacia el orfanato es corto. El destino de Athena… y ¡el comienzo de la guerra santa, comienzan allí! En su sueño, Sisyphus camina distraído, se ríe levemente sin gracia. La culpa lo invade, hasta ese día había vivido con la confianza en sí mismo de ser llamado Caballero, una Caballero dorado de más alto rango entre los Caballeros, el mayor de los caballero Dorados, un líder para los demás, reaccionando ante todo, comandando las nociones y los acuerdos, viviendo en el Santuario, creyendo ser un modelo a seguir, y también para esa honorable misión, encontrar a la reencarnación de Athena…

Al fin, el camino se ha terminado, el orfanato se encuentra frente a él y tres al costado de la entrada lo observan con curiosidad, como si lo hubieran estado esperando. Sisyphus se arrodilla frente a la joven Athena y le explica quien es y para que ha venido hasta ese lugar. La pequeña Sasha retrocede, algo en las palabras de ese extraño le han resultado familiares pero no sabe por qué. El recién llegado le confirma lo que dijo y le explica que no esperaban que ella nacería en esas tierras tan lejanas y que la Guerra Santa comenzará pronto. Con gran bondad y respeto, el desconocido le suplica que regrese a su lugar de origen en el Santuario y que por favor se convierta en su guía. La pequeña repite las mismas palabras de su interlocutor, se siente muy confundida e inconscientemente ha tomado el brazo de uno de los niños a su costado. El pequeño Tenma reacciona y le grita al extraño que no tiene sentido lo que está diciendo y ¡que a dónde pretende llevarse a Sasha! Alone no ha dicho ni una palabra, agarrando fuertemente uno de sus cuadros, ha observado la escena con gran atención.

Sisyphus se altera un poco y le dice que comprende sus sentimientos… sin embargo, ellos no pueden seguir posponiéndolo por más tiempo. Muy pronto Hades dará señales de su próxima resurrección y eso está amenazando a la Tierra. Con suplica en su hablar, le ruega a la niña que por favor la acompañe, les ruega a los otros niños que por favor comprendan que es muy peligroso para ella permanecer en ese lugar… Al final, Sisyphus ha logrado llevarse a la niña, a la reencarnación de Athena, a su diosa… Porque ese el deber de un caballero, es lo correcto…, y con eso podrán salvar a la Tierra. Pero la duda lo ha invadido de repente, y se pone a pensar si está haciendo lo correcto. La salida del pueblo se encuentra muy cerca y se dice a sí mismo que con lo que acaba de hacer, está cambiando todo para bien… Justo en ese momento, la pequeña Athena le responde que se está equivocando, porque es todo lo contrario. Del cielo ha caído una terrible ráfaga de fuego negro y ha cubierto el cuerpo de Sagitario. Su ropa ha comenzado a quemarse. Alarmado, voltea para ver a la pequeña entre las llamas pero esta no ha sido afectada, al contrario, es como si ella misma las hubiera convocado. La niña lo mira con odio, su mirada es amenazante, como si estuviera poseída. Acercándose a él, le dice que eso es lo que sucede por intervenir en un engaño contra los grandes dioses porque lo que acaba de hacer es: ¡Presionar el gatillo!

La culpa lo invade, sabe que ella tiene razón, su armadura dora ha cubierto su cuerpo y aun así no puede contener un grito de dolor, más por su error que por las llamas que lo rodean. Su sufrimiento se ha intensificado, sus grandes alas doradas se elevan como si quisieran escapar, el guerrero sufre a horrores mientras toma consciencia de las palabras de la joven Athena. Ella le explica que la Guerra se desató desde que él la encontró en ese pueblo, que también vio a su hermano Alone convertirse en Hades y que además, los vio a ellos tres enfrentarse en el Santuario. Y todo eso sucedió, ¡porque él es el causante de esa Guerra Santa! La armadura de Sagitario ha abandonado su cuerpo armándose de nuevo al costado de la pequeña, apuntándolo directo al corazón con la flecha dorada. El guerrero los mira totalmente perdido, avergonzado, culpable. Dentro de sí, piensa que es cierto, que él es causante de esa Guerra Santa y que no tiene las cualidades para ser un caballero. Mirándolos, le pregunta a la armadura de Sagitario si piensa lo mismo que él… porque si es así…. ¡¡entonces será mejor que le dispare!!

La armadura no ha dudado ni un segundo y la flecha ha salido disparada hasta clavarse en el corazón del culpable. La verdadera Athena que penetró en el sueño, ha presenciado la escena paralizada en un rincón. Ahora lo entiende, debido a los sentimientos de culpa es que Sisyphus no ha logrado despertar de ese sueño… y al mismo tiempo, en el interior del sueño, él sigue culpándose una y otra vez… Y aunque fuera así, lo que está amplificando esos recuerdos es… ¡la flecha que le lanzó su hermano!

El guerrero caído se ha reincorporado con mucha dificultad. Temblando en todo su ser, se ha puesto de pie pidiéndole perdón a Athena… a Pegaso… Alone… y a sus camaradas, gente de la Tierra… Ya no es capaz de resistirlo más, él es el culpable, el giró el gatillo de la Guerra y es hora de pagar por su falta. Sasha lo mira asustada y le grita que por favor no lo haga. Pero es demasiado tarde, con gran esfuerzo, Sisyphus ha tocado la flecha que le perforaba el pecho aceptando su falta y dejándose llevar. Un momento después, las llamas negras lo han envuelto cubriéndolo con un Sapuri, una armadura del mundo de los muertos, una sublime y oscura armadura de Sagitario.

Personajes

Técnicas

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 84

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