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"Destino una vez más" (因縁再び, Innen futatabi) es el capítulo número 90 de The Lost Canvas, ubicado en el Volumen 11 de la obra, puesto a la venta el 7 de noviembre de 2008.


Sinopsis

Ha iniciado la invasión al Castillo de Hades al que sólo le resta la última barrera protectora, pero una vez que el ejército de Athena se encuentra Cerca de su objetivo, Sisyphus de Sagitario les ordena esperar instrucciones por decisión del Patriarca.

¡El Castillo de Hades frente a sus ojos! La orden de esperar instrucciones es dada a todo el ejército de Athena!

Algunos soldados han decidido sentarse entre las rocas, otros esperan parados las instrucciones finales que les permitan cumplir con su ideal y derrotar a Hades. Pero no todos se encuentran satisfechos con dichas órdenes, un impaciente Dohko se ha acercado a Sisyphus para increparle los nuevos planes. Ante su mirada pasiva, este le dice que al final de cuentas, sólo llegaron hasta allí para esperar… ¡y él no está de acuerdo con eso! La barrera protectora que rodea el Castillo es la última… ¡y él no le teme a dicha barrera…! No muy lejos, una impasible y calmada voz le ha respondido que no es por eso que continúan esperando… o es que acaso pretende enviar a todo el ejército a un muerte segura…

Dégel de Acuario se le ha acercado, dejando el libro que estaba leyendo, para advertirle a su temerario compañero los riesgos de penetrar al Castillo en esos momentos. Ante la mirada atónita de Dohko, Dégel les cuenta que en las Guerras Santas anteriores, la barrera protectora de Hades sólo infligió dolor al ejército de Athena. Con ellos, caballeros dorados, no habrá mucho problema… pero tienen que tener en cuenta que la mayoría de su ejército lo componen caballeros de Plata, de Bronce y soldados ordinarios, y su poder se reduciría a una décima parte. ¡Ante uno de los tres Jueces… no, ante un solo espectro, sus compañeros serían como bebés y cientos de ellos serían aniquilados! Girando su cabeza en dirección a Sisyphus, le pregunta si las órdenes del Patriarca de esperar el momento indicado fueron justamente para esperar la anulación de la barrera… porque si es así, alguien ya debe haber ingresado por su cuenta al castillo. Decidido, le pregunta también que de quién fue la idea, porque parece una estrategia demasiado agresiva para provenir del Patriarca Sage. Dohko lo ha escuchado atentamente, arrepentido por haberse dejado llevar hace unos instantes, ha puesto una cara de asombro cada vez más notoria tras cada palabra de su compañero. Sisyphus ha dudado por un segundo en responder y al final les ha dicho que el Patriarca fue quien llegó a esa solución. Dégel no ha caído en la trampa y se ha puesto frente a Sisyphus dispuesto a que le revelen la verdad, ya que él, sólo tiene una persona en mente que puede estar detrás de todo eso… Viéndose acorralado, el interesado ha terminado por contarles la verdad. Esa persona es el señor Hakurei y es él quien los ha estado dirigiendo utilizando el cargo del Patriarca.

Dohko ha reaccionado abriendo grandes la boca y sus ojos, la incredulidad lo ha transformado, dejándolo perplejo en su sitio. Dégel por su lado, ha asentido como si en vez de que le contaran algo, se lo hubieran pregunta a él. Sin nada más que ocultarles, Sisyphus les explica que han mantenido el secreto del deceso del señor Sage para evitar que las tropas caigan abatidas, mientras el señor Hakurei los dirige desde detrás del escenario. Su interlocutor asiente y le comenta que esa persona está calificada para hacerlo, pero que no debió actuar él sólo… El trío de caballeros dorados ha girado sus cabezas al mismo tiempo en dirección del Castillo. Su líder temporal, Sagitario, les dice que ¡él también tiene la voluntad para llevar a cabo su objetivo! Sin embargo, esperarán el momento en que quede anulada la barrera para poder atacar, y también confiarán en los deseos del señor Hakurei y del señor Sage… Porque ahora, sólo les que queda creer en ellos…

Castillo de Hades:

Hakurei ha penetrado en el Castillo, haciendo trizas a sus pobres defensas. Los soldados negros han caído uno tras otro sin saber que les pasó. El resto del pelotón se ha reunido para esperar al intruso ya que individualmente no tienen posibilidades. El maestro ha llegado frente a ellos y burlándose de la torpe resistencia que le aun le ponen, les grita que al parecer no tendrá ningún inconveniente en llegar a su meta. Los solados han detenido sus ataques, la duda los ha invadido, no comprenden por qué a ese anciano no le afecta la barrera protectora. Sonriendo satisfecho, Hakurei les indica que su cuerpo nunca se había sentido tan ligero, provocando así, la ira de todos. El grupo de enemigos lo ha atacado con todas sus fuerzas. El resultado hubiera resultado el mismo sin importar que, los golpes del maestro han comenzado a derribarlos a todos. Cráneos destrozados, protecciones rotas, soldados perplejos que se preguntan de dónde saca semejante poder… Los puños, patadas y golpes de espada han salido en todas las direcciones, los soldados van cayendo uno tras otro, sus palabras no pueden hacerle nada, mucho menos obstruirle su camino… ¡Él, ya está preparado!

Tras la masacre de hace un momento, Hakurei continúa con su camino por el Castillo hasta llegar a una gran puerta doble. Examinándola se da cuenta que ese debe ser el centro del lugar, y procede a empujarla. El interior es oscuro, una incómoda y pesada atmósfera llena el lugar, sin lugar a dudas esa debe ser la parte central de la barrera protectora. Al centro mismo del enorme salón se encuentra dibujado en el piso, un enorme círculo con una estrella en medio, ese el sello que fortalece la barrera, y si el maestro la perfora con la espada sagrada de Athena que le fue dada en la anterior Guerra Santa, será capaz de anular la protección y, su ejército, al fin, podrá avanzar. Listo para terminar con su misión, ya no hay nada que le bloquee el paso… hasta que una sombra detrás de él le pregunta si esa espada es la que fue bañada con la sangre de Athena, siglos atrás.

Hypnos ha aparecido detrás del maestro, confiado, tranquilo y satisfecho. Su adversario se ha quedado plantado en su lugar, intentando salir de su asombro, mientras que el dios le ha dado la espalda, comprendiendo que gracias a la protección divina de esa espada es que la barrera del Castillo no le ha afectado. Tal como lo había imaginado… los humanos son seres interesantes. Pera espera que no intente blandir esa inútil espada frente a un dios como él, eso sería más que un suicidio. La tensión ha subido de golpe, la última batalla está a punto de comenzar, Hakurei ha cerrado fuertemente sus dientes y lleno de rencor contenido, ha gritado el nombre del dios, satisfecho en el fondo de su ser de que por fin se hayan encontrado. Hypnos lo reconoce como un sobreviviente de la anterior Guerra Santa, ve en él la tenacidad de los hermanos con la que lograron sellar a Thanatos. Ahora esto se ha convertido en una especie de juego para él. Maravillado, el dios le comenta que será un honor que acepte sus respetos… a él le cautiva el corazón de los humanos como ellos, cuyas almas se tornan de diferentes matices en todos momento, un matiz para el amor, para los sentimientos, ¡para lo imperfecto! ¡Debilidad! ¡Fragilidad!

En el oscuro techo del salón, Hakurei ha desviado su atención hacia dos pequeñas figuras flotando bastante alto. Después de un momento, estas han comenzado a caer lentamente. ¡Imposible! Inconscientes, Shion y Yuzuriha, cubiertos de heridas, se han estrellado brutalmente contra el resplandeciente suelo. Su maestro ha gritado impotente, asustado y extremadamente preocupado. En menos de un segundo ha llegado hasta ellos y los ha tomado a ambos, con uno de sus brazos, verificando que aún estén con vida. Furioso, ha levantado la cabeza buscando al culpable, a su enemigo de más de doscientos años. Hypnos por su parte le dice que el peor de los matices que pueden mostrar, ellos, los humanos, ¡¡es para la estupidez de desafiar a los dioses!! Así que ya es hora de que le muestre toda la tenacidad que guarda en él, porque si resulta ser algo aburrido, acabará con él enseguida.

¡Hakurei arde en furia por las heridas de sus dos amados pupilos! ¡Cada vez más cerca de la batalla destinada!

Personajes

Fuente

Blog de Saint Seiya: The Lost Canvas 90

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